Este itinerario es un paseo a lo largo de la frontera invisible que en Nápoles separa la fe y la superstición.
Primera etapa, el Duomo, la catedral, en la famosa Capilla de San Genaro, dedicada al adorado patrón de la ciudad. Dos ampollas con sangre cristalizada del Santo son objeto de una intensísima devoción. Tres veces al año, durante una solemne ceremonia, los fieles se congregan para asistir al milagro de la licuefacción de la sangre, que se considera un augurio de buena suerte para la ciudad.
Después visitarás plaza San Gaetano y via San Gregorio Armeno donde la veneración del Milagro de la Natividad alimenta una floreciente tradición de la artesanía napolitana única en el mundo: la fabricación de estatuillas de terracota para los Belenes napolitanos, entre los que destacan los pastores en adoración. Finalmente, en via dei Tribunali, entrarás en los subterráneos de la iglesia barroca de Santa Maria del Purgatorio. Es un antiguo osario en el que desde tiempos inmemoriales se practica el llamado Culto de los Muertos, mediante el cual los devotos prometen cuidar de los pobres restos de un alma purgante a cambio de algún favor desde el más allá... o incluso solo de un número ganador.
Última etapa: la visita de la Capilla San Severo. La estatua de mármol del Cristo Velado es una obra de arte que encarna perfectamente el sentimiento incluso estético de la muerte que permea toda la cultura napolitana.
